La planificación hidrológica en Tenerife ha de partir, necesariamente, del análisis y valoración de sus especificidades respecto de otros territorios (cuencas hidrográficas). Las principales singularidades son:
Territoriales. Un 48 % de su superficie está declarada Espacio Natural Protegido, y el 52 % restante muy transformada y ocupada por actividades antrópicas.
Funcionales. La insularidad nos obliga a ser autosuficientes en recursos hídricos. La naturaleza geológica y climática de la Isla no favorece la existencia de aguas superficiales permanentes (ríos y lagos) pero sí ha permitido el almacenamiento de un gran volumen de aguas subterráneas. Hasta finales del siglo pasado los recursos subterráneos representaban la única fuente de suministro, pero actualmente su aportación se ha reducido y continuará haciéndolo, como consecuencia de su intensa explotación; por ello ha sido necesario aportar nuevos recursos: reutilización de aguas regeneradas y desalación de agua de mar.
Jurídico-económicas. Las aguas subterráneas han sido tradicionalmente gestionadas por el sector privado, lo que ha favorecido la internalización de costes.