La situación geográfica y el relieve insular determinan el clima de Tenerife. A grandes rasgos, como consecuencia de la corriente húmeda de los alisios, la vertiente norte presenta más nubosidad, frente a la sur que se caracteriza por ser más soleada y seca.
La pluviometría media anual oscila entre los 100 mm de la costa del sur y los 1.000 mm de las cumbres de la dorsal este. En líneas generales, la lluvia aumenta con la altitud hasta los 1.800 metros. Por encima de esta cota las precipitaciones disminuyen, pudiendo ser ocasionalmente, en forma de nieve. La lluvia horizontal, especialmente en zonas favorables puede superar, en algunas épocas del año, los aportes de la lluvia convencional.
La precipitación convencional actual (media anual del periodo 1975/76 – 2005/06) es de 384 mm. Dicho en otros términos, 738 hm³ de agua "cayeron" anualmente de media sobre la superficie insular durante el periodo considerado. La precipitación horizontal para el mismo intervalo es de 43 mm, equivalente a 86 hm³/año.
Un porcentaje de la precipitación vuelve a la atmósfera, bien por evaporación directa o a través de la vegetación (evapotranspiración). En estos fenómenos influyen otros factores como la temperatura, la insolación y el viento. Los estudios del CIATF deducen para el periodo de referencia una evapotranspiración real media de 264 mm/año. Es decir, sólo el 38% de la precipitación total se convierte en precipitación eficaz, que discurre por la superficie como escorrentía o se infiltra en el subsuelo.
El análisis de los datos de los últimos 30 años revela un aumento progresivo de las temperaturas y un descenso de la precipitación (a razón de 2,4 mm/año). Además, las lluvias torrenciales son más frecuentes, generando más escorrentía y una infiltración menor.