Se denominan usos del agua a las distintas clases de utilización del recurso, así como cualquier otra actividad que tenga repercusiones significativas en el estado de las aguas.
En los trabajos del Plan los usos del agua se han clasificado en usos generales y categorías de uso, a modo de ejemplo, en el uso agropecuario se distinguen tres categorías: regadío agrícola, usos ganaderos y otros usos agropecuarios.
La vinculación de los recursos a los usos se realiza por un proceso de asignación (autoconsumo, mercado o servicios públicos) utilizando conducciones de uso común, generales o especiales.
La legislación española considera las demandas ambientales como una restricción previa a la asignación de recursos prevista en la planificación hidrológica. Una vez identificados los habitats y especies vinculadas al agua, es necesario estimar su demanda de agua. En el caso de Tenerife las zonas con mayores demandas ambientales son los Parques Rurales de Teno y Anaga, y algunos barrancos del norte y sur.