El almacenamiento es básico para regular en el espacio y en el tiempo la disponibilidad de los recursos. Para los recursos subterráneos predominantes en Tenerife, dado el ritmo cuasiconstante del aprovechamiento de éstos y la capacidad de la red de transporte, la regulación que se necesita sólo es la estacional (invierno – verano) debida mayoritariamente a la curva de demanda y se resuelve por lo general más próximo a las zonas de consumo.
El mayor desajuste estacional entre disponibilidades y consumos corresponde al riego; por ello se necesitan macrodepósitos o balsas que en su mayor parte ya han sido construidos por el Cabildo Insular y se gestionan a través de Balten. Esta gestión está pues muy vinculada con las de las redes de riego y se trata con el bloque funcional de riego.
Para los restantes usos la magnitud del almacenamiento necesario es menor y también se incluye con los servicios de aducción específicos de cada uso.
En consecuencia en Tenerife no se precisa una regulación asociada a la asignación de los recursos a los usos alternativos.
