En el sistema de mercado la formación de los precios tiene en cuenta la interacción de oferta y demanda, margen de los intermediarios y coste del transporte, básicamente en términos de cantidad. Sólo recientemente la calidad del agua está siendo repercutida en los precios.
Tradicionalmente, los precios han sido más bajos en la zona norte de la Isla (al contar con más recursos disponibles), que en la zona sur, mayormente deficitaria.
La incorporación de la producción industrial de agua (desalación de agua de mar, depuración de aguas residuales) en el mercado ha permitido la estabilización de los precios de compra de agua subterránea.
Estos suministros industriales de agua – que se realizan en régimen de servicio público – tienen un precio de oferta ajustado a cubrir todos sus costes de operación y financieros. Asimismo, el precio “en alta” se plantea homogéneo para todas las desaladoras gestionadas, cumpliendo así los principios de equidad y equilibrio territorial.
Las tarifas para los usuarios urbanos de los servicios públicos municipales competen a los Ayuntamientos según establece su normativa específica, pero deben cumplir los objetivos de la Directiva Marco de Aguas en relación a la recuperación de costes y al principio de quien contamina paga.