Se ha revisado y actualizado, en coordinación con los ayuntamientos, la información de las infraestructuras de abastecimiento así como de las unidades territoriales que se suministra en cada caso (célula urbana). Entre las infraestructuras cabe destacar los depósitos reguladores y las redes de distribución.
Los depósitos (404) presentan, en general, un buen estado de conservación y un volumen de almacenamiento variable (desde 15 hasta 77.000 m³), aunque la mayoría tienen capacidades comprendidas entre 100 – 2.500 m³.
Las redes de distribución de reciente construcción suelen ser de fundición o polietileno y estar enterradas en zanjas bajo los viales; mientras que las más antiguas están constituidas por tuberías de acero galvanizado o fibrocemento (causa del elevado nivel de pérdidas en algún municipio)
El modelo de abastecimiento que propone el PHT viene determinado por el origen de nuestros recursos hídricos, las características del territorio insular, los usos que se establecen en el mismo y las competencias de las distintas Administraciones. Por ejemplo, para minimizar costes de bombeo, como norma general, se utilizan recursos subterráneos procedentes de una cota superior al lugar de consumo, mientras que el agua desalada, producida a nivel del mar, se reserva para las zonas más bajas, que también suelen ser las más pobladas.
Entre las prioridades del Plan está la búsqueda de soluciones que mejoren la gestión (incorporación de sistemas de telecontrol y telemando, dispositivos de cloración automática, etc.) y la optimización de las redes, con el fin de reducir pérdidas y consumir menos agua y a la vez, mejorar el servicio.