La progresiva reducción cuantitativa y cualitativa de los recursos convencionales hace necesaria la incorporación de otras fuentes de recursos, entre los que se destacan las aguas regeneradas para riego.
Para el riego de cultivos y de zonas verdes, estas aguas deberán cumplir los criterios de calidad fijados en el
R.D. 1620/2007, que regula la reutilización de las aguas depuradas.
La calidad de las aguas regeneradas viene directamente determinada por la de las aguas residuales, y la capacidad de tratamiento de éstas por las instalaciones de depuración.
En Tenerife, las aguas residuales urbanas tienen una carga contaminante superior a la media nacional. Este hecho, unido a la salinidad de las aguas de abasto y a los vertidos ilegales a la red municipal de saneamiento (como salmueras y vaciado de piscinas), obligan a incrementar los niveles de tratamiento necesarios para su posterior reutilización.
El volumen de aguas reutilizadas en la Isla alcanzó los 7,6 hm³ en 2005, mayoritariamente, procedente de las estaciones depuradoras de Santa Cruz y Adeje-Arona. Del total del consumo de agua regenerada, sólo el 0,4% se destina al riego de zonas verdes en ámbitos urbanos.
Para el año 2015 se estima que la reutilización de aguas regeneradas alcanzará los 24 hm³. Ello requerirá un cierto compromiso del empleo de este recurso en el riego de áreas agrícolas, zonas verdes y campos de golf.