El riego desempeña un papel importante en la economía insular. En una agricultura como la nuestra, el riego es fundamental para su pervivencia y viabilidad económica. El otro gran usuario, los campos de golf, también lo necesita para el mantenimiento de sus zonas verdes.
La planificación del servicio de riego tiene en cuenta las dotaciones de agua y calidades que serán precisas, así como las infraestructuras necesarias para el transporte, regulación, control, tratamiento y distribución de las aguas.
Ante la escasez de recursos de calidad se han incorporado al riego aguas desaladas (7 instalaciones) y desalinizadas (15 estaciones para tratamiento de aguas salobres y regeneradas), en aquellos cultivos donde esta operación es rentable.
Como infraestructuras de regulación se cuenta con 21 balsas y 17 presas (con más de 50.000 m³), a las que habría que añadir más de 8.000 estanques (23,9 hm³ de capacidad conjunta).